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Día 2 — ¡Sigue recto!

Imagina que estás en una larga caminata por las montañas. A medida que avanzas por el camino lleno de curvas, llegas a una bifurcación. Un camino parece bien transitado y fácil de seguir, mientras que el otro está cubierto de maleza y es difícil de ver.

¿Qué camino eliges?

La elección que hacemos en esta bifurcación del camino no es diferente a las elecciones que enfrentamos en nuestras propias vidas. Constantemente nos enfrentamos a decisiones sobre qué camino tomar y, a veces, puede ser difícil saberlo. En el Salmo 119:1, el salmista escribe: "¡Bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor!" Este versículo nos pone en sintonía con el tono y el tema del resto del salmo: el salmista exalta las virtudes de vivir conforme a la Palabra de Dios.

En el Salmo 119:1, el verbo "caminar" y el sustantivo "camino" comunican que todos somos caminantes/viajeros. Todos transitamos por un camino, y solo uno es el camino perfecto, el camino marcado por la ley. El camino de la obediencia a la Palabra de Dios no siempre es fácil y requiere esfuerzo y enfoque para seguir recto. Caminar es una manera de vivir, y el llamado es a vivir orientados por la ley del Señor.

Este camino (la ley) es perfecto porque es un reflejo del carácter del Señor del camino, un Dios perfecto en su santidad, justicia, amor, gracia, verdad. La ley de Dios no es simplemente un conjunto de reglas y regulaciones, sino que es un reflejo de su carácter y su voluntad. Seguir la ley de Dios no solo nos acerca a Dios, sino que nos transforma.

El Salmo 1 comienza diciendo: “Bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores." En contraste, aquellos que siguen la ley del Señor y buscan vivir de acuerdo con sus estándares son los de camino perfecto.

Los Salmos describen el camino perfecto como defender y proteger los derechos de los oprimidos. El Salmo 146:7 dice: "Él defiende la causa de los oprimidos y da de comer a los hambrientos. El Señor libera a los presos." El individualismo nos lleva a que unas casas se bote la comida que se necesita para suplir las necesidades de otras casas. Por ejemplo, en los Estados Unidos se necesitan alrededor de 4 millones de toneladas de comida para alimentar a toda la población, pero se botan 46 toneladas cada año. En cada país hay millones de habitantes de la calle y, paralelo a este número, hay casas desocupadas y habitables. 

Transitar por el camino perfecto implica, a la luz de la Escritura, vivir de tal manera que nuestras decisiones, cruciales o triviales, reflejan el carácter del Dios perfecto, el Dios que se preocupa por la viuda, el huérfano y el desamparado. Caminar por el camino perfecto es vivir conforme a los estándares de Dios y tratar a quienes nos rodean con la dignidad propia de haber sido creados por Dios. 

Amado Dios,
Te damos gracias por tu Palabra y por la guía que brinda en nuestras vidas. Al leer y reflexionar sobre el Salmo 119:1, recordamos la importancia de andar en tu ley. Oramos para que este versículo nos inspire a buscar la rectitud en todo lo que hacemos, a seguir tus mandamientos y a vivir conforme a tu voluntad. Oramos para que nuestras vidas te glorifiquen e impacten positivamente la vida del pobre, del necesitado, de todo aquel a quien podamos servir.

Jesús, ¿cuál es el paso de obediencia que quieres que dé hoy?; Espíritu, ¿cómo vas a usar este paso de obediencia para santificar y perfeccionar mi vida?; Padre, ¿en cuál de tus promesas puedo confiar para dar el paso de obediencia que Jesús me pide que dé?

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